Estados Unidos y el oneroso programa social de Bernie Sanders y Alexandria Ocasio-Cortez

Los modernos luchadores en pos de la ‘justicia social’, ávidos de políticas que rompan la inequitativa distribución de la riqueza en el mundo, causada -según ellos- por la extravagante concentración de los ingresos entre los más ricos y famosos, han hallado voceros comprometidos en losEstados Unidos de América y Europa. Es el auge de jóvenes recién incorporados a la edad adulta, ansiosos por gozar de un mundo de beneficios estiloMaster Card, pero confesamente renuentes a la posibilidad de asumir una vida ciudadana responsable, con loscompromisosyobligacionesque aquélla requiere.

Ocasio-Cortez y Bernie Sanders, Partido DemócrataEsta semana, se publicó una encuesta realizada por los portales Axios y Survey Monkey, a propósito del Foro Económico Mundial de Davos de 2019. Entre otros puntos, el estudio concluyó que el problema fundamental de los Estados Unidos en la actualidad es la injusticia de su sistema económico. A la pregunta sobre qué tan entusiasmada se muestra la ciudadanía ante la idea de votar por un candidato que prometa reformar el sistema económico, un 70% de los encuestados respondió ‘muy emocionado’ o ‘algo emocionado’, con la particularidad de que es el grupo etáreo de 18 a 24 años el más inclinado hacia estas opciones. De manera similar, aunque en menor medida, respondió el grupo de 25 a 34 años, mientras que la población de 35 a 65 años y superior, es partidaria del actual modelo económico. De igual manera, a la pregunta sobre si se tiene una percepción positiva o negativa del concepto Socialismo, los más jóvenes se manifestaron positivamente, aunque el 56% del total de los encuestados mantiene una percepción negativa de la misma.

Seguramente, esta encuesta habrá caído en buen agrado a Bernie Sanders, senador del Partido Demócrata que ya ha comenzado su precampaña para la nominación como precandidato presidencial para la campaña de 2020. Sanders, de casi ochenta años, despierta gran simpatía entre jóvenes universitarios, como también la senadora Elizabeth Warren y la representante Alexandria Ocasio-Cortez, de la misma agrupación. Para el problema de la gran desigualdad que afecta al país, Sanders y Ocasio-Cortez han propuesto un Green New Deal (o Nuevo Pacto Verde), tan ambicioso como irrealizable, y por demás irresponsable, que incluye educación superior gratuita y de calidad (free college for all), vivienda garantizada para toda la población (affordable housing for all) y un ingreso básico universal (el famoso UBI) para quienes no pueden trabajar o no simplemente no deseen hacerlo (those unwilling to work), amén de una serie de medidas para la industria, que apuntan a mitigar los efectos del cambio climático, en medio del punto de quiebre energético.

¿Cuál es el punto de origen de tanta maravilla que se respalda en el ‘Todo gratis para todos’? Pues, ni más ni menos, del presupuesto federal estadounidense. A su vez, ese mismo gobierno federal obtiene el grueso de sus ingresos de los impuestos que tributan empresas privadas y asalariados. El costo aproximado del programa es de US$ 6.6 billones (en inglés, trillions), esto es, más de tres veces los ingresos tributarios federales y alrededor del 34% del Producto Bruto Interno estadounidense, que hoy asciende a US$ 19 billones. Tan solo la propuesta del ingreso básico para aquellos que no desean trabajar, algo que parece gustar mucho al público millenial, hace trizas la ética del trabajo, al tiempo que desestimula la búsqueda de prosperidad material en el resto de la sociedad.

En definitiva, el noble fin de luchar contra la desigualdad es tan oneroso, que la consecuencia más grave y sobresaliente de todas es la quiebra del propio sistema económico tan vilipendiado por los nuevos socialistas americanos.