¿Hay obligaciones en el Clásico Chivas – América?

Si hay un momento que el América debe aprovechar para sacudir el orgullo del Guadalajara es éste. Después de eliminarlo en la Copa MX, al equipo que dirige Miguel Herrera se le presenta una gran oportunidad de enterrar las aspiraciones del clásico rival, de humillarlo y dejarlo antes de la fecha FIFA en terapia intensiva. La misma autoridad que mostraron en el partido por los cuartos de final de la Copa MX debe aplicarse ahora en la liga.

Los jugadores del América entienden que en estadio de Chivas pueden hacer algo muy parecido a lo que lograron con los Pumas en las semifinales del torneo anterior, cuando después de empatar a un gol en la ida en el Olímpico Universitario, regresaron al Azteca, en donde humillaron, masacraron a los universitarios con un contundente 6-1 (7-2 en el global).

Esa es la mentalidad con la que deben salir a la cancha del estadio Akron, aprovechar el desconcierto que viven las Chivas, quienes hoy son una caricatura de equipo, amorfo y deprimido. El golpe del que aún no se repone Pumas es la obligación del América para darle la puntilla a un proyecto que nació sin sentido, como el actual Guadalajara.

Y en verdad que no importa quién meta los goles o quién sea la figura del partido. Lo que quiere el americanismo es que sus jugadores den ese golpe de autoridad ante un rival que anda moribundo por las canchas del futbol mexicano. 

De no hacerlo, incluso de ser derrotados por los rojiblancos, le estarían dando vida a un equipo que estaría cimentando su reacción en el Clausura 2019 con una victoria de orgullo. Por eso es que si pueden deshacerse de las Chivas desde ahora, comprometiendo sus posibilidades de estar en Liguilla, que lo hagan sin miramientos.

Por el Guadalajara, las obligaciones recaen en los jugadores. Ha quedado claro que José Saturnino Cardozo no es el técnico que hará campeón a este equipo, al que el miércoles en la Copa no solamente fue incapaz de inyectarle algo de moral ante la desventaja en el Estadio Azteca, sino que además lo desestabilizó más con su planteamiento inicial y con las modificaciones que hizo en el segundo tiempo. Porque si un equipo luce “espantado” sobre el terreno de juego, no es otra cosa más que el reflejo de su entrenador.

Entonces, que sean los futbolistas quienes tomen la batuta. Si desde la banca no viene algo que reanime a este equipo, tienen que ser los jugadores quienes demuestren el orgullo del que tanto presumen en las entrevistas y con el que van por delante en los días previos a los partidos. Porque en estos momentos y ante la ausencia de Jorge Vergara, ni los otros directivos del equipo ni el cuerpo técnico, parecen tener la capacidad para motivarlos.

En verdad es una lástima que los aficionados del Guadalajara tengan que sufrir estos capítulos torneo tras torneo, cuando debería ser uno de los equipos animadores del campeonato mexicano. Ahora, pareciera que solamente se le pone atención por el morbo de saber qué incoherencia dirá su director general o hasta cuándo aguantarán a su entrenador, ante la incapacidad de mantener los triunfos que habían conseguido al inicio del Clausura 2019, cuando lograron tres victorias consecutivas y parecía que sería un mejor torneo.

Después de lo visto en la Copa, el que parece tener mejor entendidas sus obligaciones es América, que tiene la oportunidad de darle un golpe certero a Chivas y noquearlo también en la Liga.