Bolsonaro oferta millones de hectáreas del Amazonas a la explotación y amenaza la salud del planeta

El ultraderechista Jair Bolsonaro, presidente de Brasil, ha anunciado medidas que no solo afectarán a su país sino a las generaciones futuras de todo el planeta y la salud medioambiental del mismo.

La Amazonia, el pulmón del mundo, tiene una superficie de 7.4 millones de kilómetros cuadrados que se extienden por Brasil, Colombia, Perú, Ecuador, Venezuela, Guyana y Surinam.

En esta selva está el 60% de la biodiversidad del mundo entre especies vegetales y animales, incluyendo especies aún no estudiadas ni catalogadas por la ciencia. Allí bien además 34 millones de personas de 385 comunidades indígenas que desde hace década defienden su identidad y territorio.

Durante la campaña, el líder de la extrema derecha Jair Bolsonaro, anunció las siguientes reformas medioambientales que afectan al Amazonas:

Controlar el crecimiento de la población ya que según Bolsonaro es la causa de la deforestación y no la tala excesiva de árboles.

“Ni un milímetro para tierras indígenas. (…) El indio ya tiene demasiada tierra, vamos a tratarlos como seres humanos, los indios tienen un teniente del ejército, el presidente de Bolivia [refiriéndose a Evo Morales], ¿no quiere vivir en un zoológico?”

Sacar a Brasil del Acuerdo de París de reducción de emisiones de carbono antes del 2030, solo lo respetaría sin no se cede soberanía sobre las naciones indígenas ni la jurisdicción internacional sobre la Amazonia.

Abrir una carretera que cruce y divida el Amazonas y ofertar nuevos proyectos de explotación forestal, ganadera y agrícola. En un año la deforestación en Brasil alcanzó los 7,800 kilómetros cuadrados. Un 20% de la selva ha desaparecido en los últimos 50 años.

Permitir la minería a cielo abierto en el Amazonas.

Prohibir la entrada a observadores internacionales.

Construir plantas nucleares. Una de ellas en la costa entre Sao Paulo y Río de Janeiro.

Muertes de los defensores de la tierra. Solo en 2017 han muerto 207 activistas, y la matanza sigue.