La dura infancia del chico que escapó de los suburbios

Si los suburbios de una gran ciudad ya son conocidos por su dureza con en las clases más desfavorecidas, los barrios exteriores de un municipio como Milton Keynes son aún peores.

En ese ambiente nació y creció Dele Alli. El joven pasaba más tiempo correteando detrás de una pelota entre los muros de la revolución industrial que en el colegio. Pese a los problemas de su madre y haber crecido sin padre, la fortuna le sonrió a los 11 años.

Su madre, Denise, no se pudo hacer cargo de él por más tiempo y se lo llevó a vivir a casa de unos amigos. Este cambio dio al pequeño Alli lo que necesitaba, una estructura sólida que le ayudase a centrarse y la oportunidad de entrar en una escuela de fútbol.

Desde 2007 hasta 2015, Dele Alli fue creciendo en las categorías inferiores del MK Dons. Dejaba a sus técnicos con los ojos abiertos de par en par tanto por su físico como por su técnica.

Con 19 años llegó al Totteham, previo pago de 6 millones de euros. El inglés explotó bien temprano con los ‘spurs’. Ganó en dos ocasiones consecutivas el premio al mejor jugador joven del año y en su primera temporada anotó diez tantos.

Con solo 22 años se ha convertido en el baluarte del Tottenham. De su camiseta borró el apellido de su padre, que se marchó al tercer día de su nacimiento, y sólo dejó ‘Dele’. Y bajo ‘Dele’ será su reinado.