La disputa de América Latina por albergar la cumbre del cambio climático: Chile está en carrera

La decisión de Bolsonaro de no celebrar en Brasil la cumbre climática COP25 abrió la carrera, y Costa Rica, Guatemala y Chile se ofrecieron a albergarla para que se quede en Latinoamérica. Un informe desde Katowice.Hace dos años, el ‘efecto Trump’ marcó las negociaciones climáticas en Marrakesh. Este año, la elección de Jair Bolsonaro, también está marcando la COP24, que, desde el pasado 2 hasta el próximo 14 de diciembre, se lleva a cabo en Katowice (Polonia). Y es que por cuestiones de rotación geográfica, América del Sur y El Caribe deben albergar la cumbre climática el próximo año. Por ello, tras la renuncia de Brasil, los gobiernos de Guatemala, Costa Rica y Chile manifestaron su voluntad de ser los organizadores de la próxima COP25.

“Queremos que se quede en la región”, aseguró a DW en Katowice Andrea Meza, Directora de la Oficina de Cambio Climático de Costa Rica. “Pensamos que es vital hacer una buena COP; lo vemos con un sentido de responsabilidad”, agregó, recordando las palabras del presidente de Costa Rica, Carlos Alvarado, que aboga por la abolición del uso de combustibles fósiles como legado para las generaciones venideras.

Esta voluntad “da un espaldarazo al plan de descarbonización hasta 2050” que se enmarca dentro de “una agenda climática ambiciosa”. Igualmente, el hospedaje del evento permitiría “seguir promocionando al país y a su imagen verde”. No obstante, reconoció los retos logísticos y la necesidad de recursos para poder llevarlo a cabo. “Existe el interés siempre que haya el apoyo”, puntualizó. “Es un país pequeño, pero con mucha ambición”, afirmó. ¿Primera oportunidad para Centroamérica? El anuncio de Costa Rica, que se conoció posteriormente al de Guatemala, abrió la posibilidad de que Centroamérica albergue por primera vez una cumbre climática, y sorprendió a los representantes de la sociedad civil de esos países, presentes en Polonia. “No porque no tengamos la capacidad de organizar. Creo que tenemos las condiciones en Ciudad de Guatemala y en Antigua Guatemala. Sino porque no es algo que se haya preparado”, dijo a DW Larry Paul, Gerente de Programas en Guatemala de la organización internacional HEIFER.

Paul destacó la existencia de un gran número de organizaciones que participaría en el evento, en el caso de que el país albergase la cumbre. Igualmente, “podría levantar el tema en Guatemala. Allí la gente no habla de cambio climático; es un ‘problema del futuro’”, lamentó. El trabajo conjunto llevado a cabo por los diversos grupos de la sociedad guatemalteca puede ser otro punto fuerte. “Si el gobierno invita, podemos ayudar. Hay varios empresarios que entrarían a apoyar”, declaró a DW Alex Guerra, Director General del Instituto Privado de Investigación sobre Cambio Climático de Guatemala.

No obstante, consideró que la candidatura es “difícil”, recordando la celebración de elecciones, en junio de 2019. Este hecho también podría ser la causa por la que Argentina haya desistido de albergar la COP25. “El año que viene es electoral, una situación bastante difícil para cualquier país”, coincidió Enrique Maurtua Konstantinidis, coordinador regional de LatinoAdapta. Asimismo, “implica muchos desafíos económicos de un país, que no pasan desapercibidos para su población”, puntualizó a DW, subrayando que la organización de una cumbre climática requiere una inversión de entre 50 y 100 millones de dólares.

La gran inversión económica supondría un freno también a la candidatura de Chile, que pasó desapercibida. “El gobierno actual está con una política de austeridad en todas las carteras, con un presupuesto bastante limitado”, dijo a DW Jordan Harris, Director Nacional de la organización Adapt Chile. No obstante, se mostró favorable a que el país latinoamericano hospede al evento, y confió en que, si finalmente sucede, “Chile aumente su compromiso en término de reducción de emisiones, así como la capacidad de adaptación y generación de nuevos tipos de mecanismos de financiamiento”. COP25: si no hay consenso, se celebraría en Alemania.

La diversidad de candidaturas puede provocar aún más división en la región. “Lamentablemente, en los últimos años, y a diferencia de África, América Latina está definitivamente fragmentada en el debate climático”, dijo a DW Manuel Pulgar-Vidal, líder de WWF en Cambio Climático y uno de los máximos artífices de la COP20 de Lima. Ello se debe “a los diversos grupos de negociación que existen”. No obstante, espera que la celebración del evento sirva para “conciliar unos puntos mínimos y hacer que América Latina muestre la unidad que solía mostrar en el pasado”. Para el exministro de Medio Ambiente peruano, “América Latina tiene mucho con lo que contribuir y explicar para movilizar no solo acción climática, sino mayores recursos financieros”, afirmó. El Grupo de países de América Latina y El Caribe (GRULAC) deberá consensuar su decisión en Katowice. Sea cuál sea el país elegido, éste “recibirá el apoyo de los países que ya han organizado una COP, fundamentalmente, de Argentina, México y Perú, y contribuir todos para que la de COP25 sea un éxito”, aseguró. En caso de que no se alcanzase un consenso, ni que otro país se postulase, la COP25 se celebraría de nuevo en Alemania, sede de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático.

DW