“El Chapo” trasnportaba cocaína en sumergibles y trenes

Tres agentes federales de Estados Unidos detallaron al jurado del juicio contra el narcotraficante mexicano Joaquín El Chapo Guzmán Loera, métodos sofisticados de tráfico de cocaína, por tren y mar, desde México y Colombia.

Mediante videos y fotografías como evidencia de prueba, Tod James Bagetta, oficial de la Guardia Costera de Estados Unidos, mostró al jurado cómo narcotraficantes colombianos transportan, en alta mar, varias toneladas de cocaína de su país a México, en pequeños submarinos semisumergibles que pasan desapercibidos ante cualquier radar.

En la sala del juez Brian Cogan, de la Corte Federal del Distrito Este, en el barrio de Brooklyn, Nueva York, Bagetta detalló un episodio de confiscación de cocaína ocurrido en septiembre de 2008.

Fue la primera incautación realizada en la noche de un submarino semisumergible y del arresto de la tripulación”, dijo Bagetta en la Corte.

Guiado por la videograbación y fotografías del evento, el agente de la Guardia Costera narró esa noche su fragata que navegaba a 350 millas náuticas de la costa de San José, Guatemala, observó movimientos extraños de un aparato, inmediatamente identificado como un vehículo de transporte marítimo.

La nave, bajo el mando de Bagetta, se dirigió hasta el semisumergible por la retaguardia para no alertar a los tripulantes.

El agente federal estadunidense explicó al jurado que, en ese tiempo, era común que los narcotraficantes que usaban los semisumergibles y que navegan por alta mar, a uno o dos metros de profundidad, cuando detectaban que eran descubiertos abrían una escotilla especial, salían del submarino y hundían en menos de cinco minutos.

Detalló que esa táctica la usaban para destruir el contrabando de droga y que al ser rescatados por los guardacostas de cualquier país no podían acusarlos de tráfico de narcóticos.

Mis hombres pudieron subirse en la plataforma superior del submarino, sin ser detectados”, afirmó Bagetta.

En la videograbación que la fiscalía mostró al jurado se ven a los agentes estadunidenses abordar el submarino, obligan a los cuatro tripulantes a salir de la nave con las manos en alto, los detienen y son llevados a la fragata de la Guardia Costera.

Nueve de cada 10 ocasiones que la Guardia Costera detecta un semisumergible, se pierde el contrabando y solo se captura a la tripulación. Bajo nuestras leyes y reglamentos, damos prioridad a las vidas humanas sobre el contrabando”, apuntó Bagetta.

Steven Demayo, exagente federal del Buró de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), contó que entre los años 2000 y 2006 descubrieron en los estados de Nueva York y California, cómo un grupo de narcotraficantes mexicanos enviaba, por tren, desde la Ciudad de México, decenas de toneladas de cocaína en tanques ferroviarios.

En tanques ferroviarios para transportar aceite comestible, los narcotraficantes, en compartimentos secretos, (construidos en la parte de enfrente y trasera del furgón-tanque), lograban meter decenas de toneladas de cocaína a los Estados Unidos”, afirmó Demayo.

Con fotografías y documentos como evidencia, el exagente de ICE dio cuenta ante el jurado de cómo el grupo comandado por el narcotraficante mexicano Tirso Martínez Sánchez, El Centenario” o “El futbolista”, mandaba más de 40 tanques ferroviarios por año a Los Angeles, California; a Chicago, Illinois; Manhattan, Queens, y Brooklyn, Nueva York.

En estas ciudades tenían bodegas a nombre de empresas fantasma que usaban para intentar legitimar el aceite comestible. Compraban, primero, en Estados Unidos y exportaban posteriormente a México, país del cual lo volvían a exportar a Estados Unidos, pero ya con la droga escondida en los compartimentos especiales”, añadió el exagente de ICE.

Robert Johnson, agente de la Administración Federal Antidrogas (DEA, por sus siglas en inglés), develó ante el jurado cómo por una investigación que realizaba en la ciudad del Paso, Texas, logró desmantelar el transporte de cocaína de esa ciudad a Nueva York, por medio de tractocamiones que presuntamente trasladaban cajas de zapatos.

Incautamos en una ocasión un cargamento de 1,097 kilos de cocaína escondida en las cajas de zapatos de la marca, Robert Wayne”, declaró en la Corte federal el agente de la DEA.

Johnson agregó que la cocaína escondida en el calzado tenía como destino Nueva York, donde se guardaría en bodegas asociadas a empresas relaciones con Tirso Martínez Sánchez.

Al concluir el testimonio de los agentes federales, los abogados de El Chapo, Jeffrey Litchman y Eduardo Balarezo, les preguntaron a los tres si en sus investigaciones y casos de confiscación de drogas habían encontrado algo que ligara esos hechos a su cliente.

Los tres agentes federales estadunidenses respondieron que no.

El próximo lunes 10 de diciembre se reanudará el juicio contra El Chapo Guzmán, en el que se espera testifiquen varias decenas más de agentes federales en servicio y ya jubilados, y un número similar de narcotraficantes mexicanos y colombianos, testigos protegidos del gobierno de los Estados Unidos.

Proceso