Dos malas noticias económicas


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Juegos de poder, por: Leo Zuckermann 

El
presidente Trump anunció que, en breve, invocará el artículo 2205 del Tratado
de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) para sacar a su país de este
acuerdo comercial. “Nos deshacemos del TLCAN. Ha sido un desastre para Estados
Unidos. Nos causó enormes cantidades de desempleo, pérdidas y pérdidas en
empresas y más”, remató. De esta forma, Trump está anunciando que su primera
pelea con la Cámara de Representantes, que a partir de enero controlarán los
demócratas, será por el nuevo acuerdo que recién había firmado en Buenos Aires
con México y Canadá: el llamado “T-MEC”.

Trump
le está doblando las apuestas a los demócratas para forzar que éstos aprueben
rápido el T-MEC ya negociado por Trump. En cuanto el Presidente de EU invoque
el 2205, el TLCAN tendrá una vigencia de seis meses. Durante ese periodo, las
dos cámaras del Congreso estadunidense deberán aprobar o rechazar el T-MEC que
lo sustituirá.

Como
suele suceder en estos casos, ya muchos representantes demócratas están
exigiendo renegociar ciertos aspectos del T-MEC. A cambio de su voto, exigirán
todo tipo de arreglos, desde cosas que nada tienen que ver con el comercio
entre las tres naciones hasta modificaciones en ciertas cláusulas del tratado
negociado.

Fiel
a su estilo negociador, Trump está mandando el mensaje a los representantes
demócratas: o aprueban mi tratado o nos quedamos sin tratado. La pregunta es
cómo reaccionarán los demócratas. ¿Le darán una victoria a Trump aprobando el
T-MEC o, a un alto costo para la economía estadunidense, lo rechazarán?

Espero
que impere la sensatez en el Congreso del país vecino, pero, en honor a la
verdad, cada vez hay menos de esta cualidad en la política de EU. La realidad
es que Trump lleva las de ganar. Si los demócratas aprueban el T-MEC, muy
orondo presumirá que canceló el TLCAN y sacó un nuevo tratado con mayores
ventajas para su país. Si, en cambio, los demócratas rechazan el T-MEC, pues ya
no habrá acuerdo de libre comercio entre los tres países, algo que prometió
Trump durante su campaña presidencial. En 2020, cuando vaya a la reelección,
argumentará que él quiso arreglar el tema, los demócratas no lo dejaron y la
consecuencia es que se terminó el peor tratado de la historia de la humanidad,
es decir, el TLCAN.

Todo
esto va a generar una mayor incertidumbre para la economía mexicana. Máxime
cuando está llegando un nuevo gobierno que no va a tener la misma capacidad
negociadora en materia comercial porque a parte del equipo negociador, uno de
los mejores del mundo, lo despidieron, y otra parte se fue a trabajar al sector
privado en vista de la disminución de los salarios de los mandos medios y altos
del gobierno federal.

La
segunda mala noticia apareció en una nota de Bloomberg. Un grupo de tenedores
de bonos del Nuevo Aeropuerto Internacional de México que se construiría en
Texcoco —que dicen contar con la mitad de los bonos en cuestión y, por tanto,
con la capacidad de detener cualquier tipo de arreglo— rechazó la oferta del
gobierno de López Obrador de recomprar mil 800 millones de dólares de los seis
mil millones de bonos originalmente colocados.

Según
la nota en cuestión, a los inversionistas no les gusta la idea de que les
cambien las condiciones contractuales de los bonos que, antes, estaban
asegurados por el flujo de la Tarifa de Uso Aeroportuario (TUA) del aeropuerto
actual Benito Juárez y del que, eventualmente, se construiría en Texcoco; ahora
le están ofreciendo que el flujo sólo sea el de Benito Juárez ampliado. Los
tenedores de bonos quieren negociar y conseguir un mejor trato con el gobierno
mexicano. Esto, en buen español, significa que van a tratar de sacar más dinero
por la tontería de haber cancelado el NAIM de Texcoco.

Vamos
a ver en qué termina este primer capítulo de la larga odisea de ejecutar una de
las peores decisiones económicas de la historia de México. Por lo pronto, esto
también genera incertidumbre y, por tanto, volatilidad. Además, los nuevos
funcionarios de Hacienda, en lugar de estar concentrados en terminar un
Presupuesto sólido y creíble para el 2019, pues andan trabajando para minimizar
los costos de la cancelación del NAIM en Texcoco. Todo para mandar el mensaje
de que en México el poder político ahora estará por encima del poder económico.
Los tenedores de bonos del aeropuerto no quedaron muy convencidos de eso.