Dos peloteros de Grandes Ligas, últimas víctimas de las carreteras sin ley de Venezuela

Las muertes de los beisbolistas José Castillo y Luis Valbuena —víctimas en la madrugada del viernes de un frustrado intento de asalto— denota la peligrosidad de trasladarse de noche por las carreteras de Venezuela, donde bandoleros especializados en emboscar a viajeros operan con un alto grado de impunidad.

Castillo y Valbuena, quienes jugaban con los Cardenales de Lara y previamente habían jugado en distintos equipos de las Grandes Ligas estadounidenses, perdieron la vida luego que el vehículo en que se trasladaban impactó piedras de gran tamaño colocadas en la vía por asaltantes para obligar a los conductores a detenerse.

El incidente llevó a muchos a recordar de inmediato la trágica muerte de la reina de belleza y actriz Mónica Spear, quien murió junto a su esposo en una noche de enero del 2014 cuando el vehículo en que se encontraban también fue emboscado por un grupo de maleantes que terminaron abriendo fuego contra ellos.

Según la prensa local, el auto de los beisbolistas se desplazaba desde Caracas a Barquisimeto y el conductor perdió el control tras impactar repentinamente las rocas colocadas en el medio de la carretera, lo que ocasionó que el auto se volcara.

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Fotografía cedida por el diario local venezolano El Informador donde se observa a funcionarios del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) en la autopista donde fallecieron José Castillo y Luis Valbuena, en Barquisimeto.

ÁNGEL ZAMBRANO EFE

El conductor y el también jugador de béisbol Carlos Rivero lograron salvarse gracias a que llevaban abrochados los cinturones de seguridad. Pero Castillo y Valbuena —que no tenían abrochados los cinturones— salieron despedidos hacia una calzada y tras sufrir severos politraumatismos fallecieron, reportaron distintos medios.

Una vez que yacían muertos o lesionados en la carretera, aparentemente fueron despojados de sus pertenencias, informó en la tarde del viernes, Julio León Heredia, gobernador de Yaracuy, estado donde se produjo el incidente.

“Hemos logrado la detención de cuatro individuos que se encontraban con algunas pertenencias de los grandes ligas, los mismos serán puestos a la orden de las instituciones con competencia en la materia”, escribió Heredia en su cuenta de Twitter.

Castillo, un jardinero apodado “El Hacha”, era uno de los beisbolistas más celebrados de la liga venezolana, donde jugó con equipos como Leones del Caracas, Bravos de Margarita, Caribes de Anzoátegui, Tiburones de La Guaira, Tigres de Aragua y los ya mencionados Cardenales.

En las Grandes Ligas defendió a los Piratas de Pittsburgh, Gigantes de San Francisco y Astros de Houston entre 2004 y 2008. También jugó con los Chiba Lotte Marines de la liga de Japón y con varios equipos del circuito mexicano.

En tanto que Valbuena, defensor de la tercera y primera base, jugó 11 años en las Grandes Ligas con los Marineros de Seattle, Indios de Cleveland, Cachorros de Chicago, Astros de Houston y Angelinos de Anaheim, equipo que lo dejó libre el pasado agosto.

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Luis Valbuena como tercera base de Los Angeles Angels. Foto de archivo.

Chris O’Meara AP

La colocación de piedras y otros objetos capaces de averiar autos se han vuelto una práctica común en las carreteras de Venezuela, dijeron expertos consultados.

“Esto se ha convertido en una constante en las carreteras venezolanas, sobre todo en horas nocturnas”, advirtió desde Caracas el experto criminalista Luis Izquiel.

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Jose Castillo (14) salta sobre Adam Everett, de los Astros. Foto de archivo.

GENE J. PUSKAR AP

“Hoy son pocos los que se atreven a viajar de noche por esas carreteras. Después de la muerte de Mónica Spear, el gobierno se había comprometido a colocar una mayor seguridad en las vías que comunican a Venezuela, pero la mayor presencia policial duró pocos días y por eso esta situación que ocurrió con los peloteros es una situación que ocurre a diario en el país”, agregó Izquiel.

Los venezolanos, quienes ya son estremecidos por la más aguda crisis económica en la historia del país, deben también lidiar con una tasa de asesinatos de 89 por cada 100,000 habitantes, 15 veces mayor que el promedio mundial, según la ONG Observatorio Venezolano de Violencia.

Los asaltos nocturnos en las carreteras son tan frecuentes que ya no salen reseñados en los medios de comunicación, salvo que afecten a algún personaje conocido, como el caso de los beisbolistas.

Pero uno de los pocos casos que sí generó titulares ocurrió a mediados de octubre del 2016, cuando el equipo de la primera división del fútbol venezolano Trujillanos fue asaltado por hombres armados que retuvieron por más de dos horas su autobús.

Ciertos tramos de las carreteras que van hacia el oriente y el occidente del país se “han convertido en una especie de agujero negro”, donde cualquier cosa puede pasar, resaltó el periodista especializado en criminalística Javier Ignacio Mayorca.

No solamente son los obstáculos que te colocan en las vías, como sucedió con los jugadores de béisbol, sino que algunas de las bandas han comenzado a colocar rudimentarios instrumentos de púas confeccionados para agujerear neumáticos, conocidos localmente como “Miguelitos”, para obligar a los autos a detenerse, dijo Mayorca.

Las bandas también han optado por verter aceite en las curvas de las carreteras para provocar accidentes o incluso aprovecharse de los grandes huecos que algunas de éstas tienen para interceptar los autos.

Una vez que el vehículo se detiene, los maleantes asaltan o secuestran a sus ocupantes.

“Muchas empresas transnacionales del área petrolera que aún tienen intereses en Venezuela han instruido a sus empleados para que no viajen de noche en ciertos tramos del país porque el riesgo es muy elevado”, resaltó Mayorca.

Las arterias viales del país también son castigadas por “piratas de carretera”, que obligan a los camiones de transporte a detenerse en las vías para robar la mercancía que llevan.

Pero no solo son las grandes compañías las que están recomendando a sus empleados no viajar de noche.

Enlutados por el hampa al igual que el resto de la población, los soldados venezolanos han recibido la orden de no hacerlo salvo de ser estrictamente necesario, según documentos obtenidos a finales del 2017 por el Nuevo Herald.

El “radiograma”, cuya autenticidad fue comprobada por dos generales retirados, refleja la preocupación del alto mando militar sobre el riesgo que corren en la calle los funcionarios del orden público en Venezuela, país considerado como uno de los más violentos del planeta.

Más de 280 funcionarios de seguridad —incluyendo policías, soldados y escoltas— han perdido la vida en manos del hampa en el 2017, según datos de la Fundación para el Debido Proceso (Fundepro), ONG que entre otras cosas investiga el auge criminal en Venezuela.

Este artículo fue complementado con los servicios cablegráficos de el Nuevo Herald.

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