Un clan colombiano y 920 millones de pesos en juego en un megajuicio narco

El 3 de julio de 2013, bien temprano a la mañana, el colombiano Ignacio Alvarez Meyendorff (57) subió de mala gana al avión que el Departamento de Justicia de Estados Unidos había mandado a Buenos Aires para llevárselo.

Ese día viajó extraditado desde la Argentina -donde se había radicado en 2004- y dejo tras él a madre, esposa, hijos, nietos y también campos, empresas, casas, autos de lujo y cabezas de ganado.

El megajuicio de la causa Luis XV con 27 acusados comenzó este viernes en La Plata. (Mauricio Nievas)
El megajuicio de la causa Luis XV con 27 acusados comenzó este viernes en La Plata. (Mauricio Nievas)

Meyendorff se fue a rendir cuentas como un gran jefe narco. Pero a los familiares que se quedaron no les fue mejor. Aunque lograron evitar la cárcel, la Justicia los procesó por lavado de dinero, embargó sus bienes por 920 millones de pesos y este viernes comenzaron a ser juzgados por el Tribunal Oral en lo Criminal 2 de la Plata.

El delito: lavado de dinero proveniente del narcotráfico.

El debate -con la Unidad de Información Financiera (UIF) como querellante y la Procuraduría Antilavado (PROCELAC) asistiendo a la fiscalía- está a cargo del juez Nelson Jarazo. Solo habrá audiencias los viernes y está previsto que el veredicto se dicte antes de Navidad. En principio, fueron citados unos 100 testigos.

Se trata de un megajuicio en su especie, por el monto del dinero en juego y por la cantidad de acusados, 27. Pero la causa va más allá: el derrotero del clan Meyendorff, desde su éxodo hacia Argentina hasta la captura del capo narco en abril de 2011, muestran el fenómeno de migración de grandes capos hacia zonas del continente que consideraban más “seguras”.

Operativo Luix XV. Siguiendo la pista de los Meyendorff se incautaron 280 kilos de cocaína ocultos en muebles.
Operativo Luix XV. Siguiendo la pista de los Meyendorff se incautaron 280 kilos de cocaína ocultos en muebles.

El caso que dio marco a este proceso se conoció como Luis XV, porque partió del secuestro, en la Semana Santa de 2012, de un embarque de droga que iba a partir a Europa en muebles de estilo. Por ese episodio se hizo un primer juicio oral en 2016.

Ese debate terminó con sólo 9 de los los 21 acusados condenados. Básicamente fueron encontrados culpables quienes tenían estricta relación con al droga (280 kilos) y no los sospechosos de financiar la operación, entre ellos María de la Misericordia Gómez Martínez, viuda del narco colombiano Juan Ortiz Escobar (alias Cuchilla).

La familia Meyendorff y su entorno de testaferros quedaron pendientes para un segundo juicio oral, que es el que se realiza ahora. Ignacio no está acusado pero su proceso en Estados Unidos resulta fundamental para la fiscalía porque acredita el delito precedente.

Meyendorff fue condenado en julio de 2015 en Estados Unidos por los delitos de “asociación ilícita o concierto para delinquir para distribuir sustancia estupefacientes”. Al clan que lideraba con su hermano, Juan Fernando, se lo acusaba de traficar unas 70 toneladas de cocaína en submarinos desde Colombia.

Como parte del acuerdo al que llegó Meyendorff tuvo que devolver 10 millones de dólares al fisco norteamericano, tras declarar que habían sido obtenidos con el narcotráfico y/o eran utilizados justamente para sus operaciones de drogas. La pena que recibió fue de “84 meses de encarcelamiento” -es decir, 7 años de prisión- y luego un período de 5 años de “libertad supervisada”.

Estancia de la familia Meyendorff en Chivilcoy.
Estancia de la familia Meyendorff en Chivilcoy.

Mientras la causa por lavado narco corría en la Justicia Argentina, las autoridades de Colombia también avanzaron sobre los bienes del clan. Se embargó sus activos por más de 500 millones de dólares y en mayo de 2013 la fiscalía tomó acciones sobre 210 propiedades, 26 personas jurídicas y 20 establecimientos comerciales vinculados a Ignacio.

Lo primero es la familia

El juicio comenzó a sala llena entre abogados y acusados en el primer piso de los Tribunales de La Plata. Hasta allí llegó en silla de ruedas la mamá de Ignacio Alvarez Meyendorff.

Auria Caicedo de Meyendorff tiene 85 años. Por ella Ignacio decidió mudarse a la Argentina. Fue luego de que un grupo comando la secuestrara en Colombia. La mujer figura como dueña de un lote en el barrio Las Araucarias del Club de Campo Abril, donde la familia concentró gran parte de sus inversiones inmobiliarias.

Junta a ella estuvieron sus nietos. Mauricio Alvarez Sarria, (34, hijo de Ignacio), quien aparece como presidente o vice de las empresas usadas por el clan, entre ellas Estilo Pietra, Gracia Enterprise, Jaguer Haus, Cabañas San Valentin, Fara SA y San Judas.

Y Sebastián Alvarez Sarria (36). El hijo mayor de Ignacio, directivo de Jaguer Haus, Fara y San Judas. En 2009, Sebastián se acogió al Regimen de Regularización Impositiva y logró blanquear más de dos millones de pesos.

Junto con ellos también fue a los Tribunales Luis Felipe Alvarez Meyendorff  (53), hermano de Ignacio. Él era quien se ocupaba de administrar los campos de la familia en Chivilcoy y San Vicente. La Estancia Santa Clara, por ejemplo, tenía 11 habitaciones, nueve baños, quincho con sala de juegos, sauna, pileta, jacuzzi , capilla, sala de cine. Casa del encargado con aire acondicionado y calefacción central.

Un total de 562 hectáreas –110, sembradas–, con 14 boxes para caballos, 240 cabezas de ganado, bar y una segunda pileta (redonda). Las propiedades fueron vendidas a un empresario tabacalero antes de ser embargadas.

De las acusaciones tampoco se salvaron las nueras del jefe ni su esposa, Clara María Sarría (57). El principal bien que se le imputa como comprado con dinero del narcotráfico es el departamento familiar de la calle Sucre al 3300, en Belgrano. Un lugar cómodo: 5 dormitorios, 5 baños, dos oficinas, dos vestidores, un lavadero, cocina y living.