Las consecuencias en el Medio Oriente de las "midterms" en EE. UU.

Los estadounidenses votaron: para Donald Trump, las elecciones de mitad de término fueron tanto un triunfo como una derrota. Aunque sus republicanos perdieron la mayoría en la Cámara de Representantes, pudieron hacer valer su mayoría en el Senado. Sin embargo, el presidente ya no podrá gobernar tan libremente contra la voluntad de los demócratas como lo ha hecho hasta ahora. Tanto en el ámbito nacional como en la política exterior, ahora tendrá que vender mejor su discurso.

También tendrá que hacerlo con respecto a Oriente Medio. Sin embargo, según el politólogo Mustafa Kamel al-Sayyid,  profesor de la Universidad Americana de El Cairo, es poco probable que las elecciones conduzcan a cambios significativos en la política de Estados Unidos en la región. Porque en el Senado, que es tan importante para las cuestiones de política exterior, los republicanos se mantuvieron en la mayoría – una circunstancia que a pesar del resultado en contra en la Cámara de Representantes no cambiaría mucho. Aunque sus miembros podrían ahora negarle el apoyo financiero a Trump, “no creo que haya un cambio fundamental en el curso político hacia la región”, dice al-Sayyid en entrevista con DW.

Respeto por Israel

Desde el punto de vista del experto, otro criterio es decisivo: “Los miembros de ambas cámaras siempre tienen en cuenta la actitud de Israel en sus decisiones sobre Oriente Medio. En este punto, ambas partes están de acuerdo”. Por lo tanto, no cabe esperar un cambio de rumbo fundamental, al menos en todas las cuestiones relacionadas con Israel.

De manera similar opina el analista político estadounidense Ahmed Ghanem, quien también considera improbable un cambio drástico de dirección. La razón es simple, hay problemas más urgentes: “Asistencia sanitaria, atención a la vejez, educación – en estos campos Trump ha recortado muchos gastos. Y los demócratas querrán ocuparse de ellos”. Según declaró a DW, Ghanem espera que el éxito en estos ámbitos subordine su compromiso de política exterior. “Por eso no debería ser tan fácil enfrentarse con el presidente sobre otros asuntos, como la causa palestina. Sin embargo, esto aplica a la política exterior en general, pues el tema no es popular. Además, el conocimiento de la mayoría de los diputados sobre asuntos de política exterior es limitado”.

Israel Jerusalem Knesset Parlament (Reuters/R. Zvulun)

No cabe esperar un cambio de rumbo fundamental, al menos en todas las cuestiones relacionadas con Israel.

La restricción de los derechos humanos

Otra política de derechos humanos es poco probable, pronostica Ghanem. Estados Unidos se preocuparía principalmente por la estabilidad en Oriente Medio. “En este punto, los demócratas y los republicanos están de acuerdo como en ningún otro. Cualquier cambio de régimen sólo traería malestar a la región. Ambas partes no quieren eso, porque los disturbios serían contrarios a los intereses estadounidenses”. Por eso no habrá mayor presión con respecto a los derechos humanos. Mustafa Kamel al-Sayyid ve las cosas de manera similar. En el mejor de los casos, el problema podría jugar un papel en el otorgamiento de nuevas ayudas en la región. “La mayoría en la Cámara de Representantes podría rechazar conceder cualquier ayuda a regímenes que son conocidos por violar los derechos humanos”.

El caso Khashoggi, tiempos difíciles para el príncipe

En un aspecto, sin embargo, podría haber cambios, aunque no a causa de estas últimas elecciones: la relación de EE.UU. con Arabia Saudita. Esta podría tomar un nuevo orden después del asesinato del periodista Jamal Khashoggi en el consulado saudí en Estambul. Estados Unidos no pondría su relación con Arabia Saudita sobre una nueva base, cree el analista político libio Mohammed Buissir. Sin embargo, a partir de ahora se deberá distinguir claramente entre el Estado y su hombre fuerte actual, el príncipe heredero Mohammed bin Salman, sobre quien recae la sospecha que tenía al menos conocimiento previo del asesinato de Khashoggi.

USA Saudi Arabien Donald Trump mit König Salman bin Abdulazi (Imago/ZUMA Press/S. Craighead)

Donald Trump de visita en Riad en 2017.

Incluso es poco probable que la propia Arabia Saudita se aferre al príncipe heredero como su futuro gobernante. “Ha roto las relaciones de su país con muchos Estados, y como un país económicamente abierto con muchas relaciones con el mundo, Arabia Saudita no puede permitirse tener a una persona así al frente del gobierno”, dijo Buissir en el programa de DW “Massaiya”.

Del mismo modo opina el periodista egipcio Hafez al-Mirazi. Tras el asesinato de Khashoggi, republicanos y demócratas están de acuerdo en la cuestión sobre Arabia Saudí. La ruta fue trazada por el senador republicano Bob Corker, quien señaló que era necesario introducir sanciones contra cualquier persona responsable por la violenta acción contra Khashoggi; sobre la base de la llamada Ley Magnitsky Global, un acuerdo para enfrentar violaciones graves de los derechos humanos. Esto, según Corker, también se aplica a las cabezas del Estado saudí. “Los demócratas, los republicanos y la Casa Blanca están de acuerdo en este tema”, resumió Al-Mirazi en el Senado de Estados Unidos. “Esto a expensas del príncipe heredero Mohammed Bin Salman”.

(CT/EAL)

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