La 'golpiza' al diputado Orlando Ibagón terminó en condena

Con los exámenes de Medicina Legal, el diputado Orlando Ibagón mostró las lesiones.

RICARDO AREIZA

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Las discrepancias políticas entre los diputados Alfadil Ortigoza y Orlando Ibagón se dirimieron a golpes en un escandaloso episodio que terminó en una sentencia condenatoria.

El incidente ocurrió el 21de febrero de 2015, al finalizar una agitada cumbre liberal.

Ibagón argumentó que fue agredido física y verbalmente. Ortigoza afirmó que fue un montaje. Con una incapacidad médica Ibagón decidió denunciarlo por lesiones personales. Y ganó en primera instancia.

El Juez Noveno Penal Municipal Víctor Alcides Garzón Barrios, quien conoció el caso, revalidó la tesis de la Fiscalía y condenó al próximo presidente de la Asamblea, Alfadil Ortigoza a un año y medio de prisión. Además, le impuso una inhabilidad por el mismo lapso y le sustituyó la pena, bajo caución prendaria.

El ‘zafarrancho’

El episodio ocurrió en un salón del centro de convenciones ‘José Eustasio Rivera”, escenario del evento villalbista convocado para la renovación de los cuadros directivos.

El dirigente liberal, Edgar Díaz, postulado para integrar el directorio local fue ‘descabezado’ de la lista y quedó por fuera. Ese fue el “Florero de Llorente” del episodio que se volvió viral en las redes sociales.

Ortigoza, ofuscado por el reclamo, la emprendió contra Ibagón, a quien señaló como el responsable de la ‘jugada’ política. Los dos sostuvieron un fuerte altercado.

Primero fue una confrontación verbal de ‘alto calibre’. Luego se pasó a una agresión física que concluyó el miércoles pasado con una sentencia condenatoria.

La dirigente liberal Blanca Míriam Suárez, testigo de excepción, corroboró los pormenores de la gresca. También lo hicieron Francisco Hernández, Mauricio Fernández, Alcides Bermúdez y el escolta de Ibagón. Todos declararon en el proceso penal iniciado el 10 de diciembre de 2015.

Ibagón, de 61 años,  terminó en el piso con algunas contusiones en la cadera y en el brazo derecho, certificadas por el médico legista Edgar Arango. Las lesiones le ocasionaron diez días de incapacidad.

El informe forense reportó equimosis violácea en glúteo derecho, (moretones) asociado a hematoma y edema, excoriación en antebrazo y codo derecho.

Fue un montaje

Ortigoza argumentó en su momento que fue un montaje para enlodar su nombre y su precandidatura a la Gobernación del Huila anticipada por el senador Rodrigo Villalba durante el evento partidista, origen de la trifulca. Ese día Ortigoza fue proclamado precandidato liberal a la Gobernación.

“El sábado 21 de febrero fue la convención liberal y ese día hubo una proclamación a favor de nuestro nombre. Entiendo que eso a muchos les alegró y festejamos, pero a otros les generó envidia y celos. En la vida pública y política uno siempre está expuesto a este tipo de montajes y de calumnias”, recordó el diputado Ortigoza.

“Ibagón pudo haber tropezado  y caído por su propia altura. Ibagón iba de primero, empujó la puerta, entró al salón y luego se devuelve, de pronto se desliza y ocurre la caída” relató Ortigoza durante el juicio que terminó el 31 de octubre de 2018.

-“Al parecer, se enredó con unos tubos de PVC”, remató. Sin embargo, otra cosa pensó el juez que conoció el caso.

Alfadil Ortigoza anunció que impugnará la decisión.

La condena

“Claramente se puede entender que Alfadil Ortigoza lesionó de manera efectiva el bien jurídico de la integridad personal, sabiendo que el actuar en la forma en que lo hizo constituía un comportamiento contrario a derecho”, concluyó el juez Víctor Alcides Garzón al proferir el fallo condenatorio.

El funcionario judicial le impuso una pena de 16 meses de prisión como autor responsable de lesiones personales y le impuso en primera instancia como pena accesoria inhabilidad para ejercer cargos o funciones públicas por el mismo lapso. Además, se abstuvo de decretarle el pago de perjuicios morales y materiales.

Como el diputado no está incurso en circunstancias de mayor punibilidad y carece de antecedentes penales, el juez le otorgó la libertad condicional por un periodo de prueba de 24 meses.

El dirigente político tendrá que suscribir una diligencia de compromiso y garantizarla mediante caución prendaria equivalente a un salario mínimo mensual. Aun así, la medida no está en firme y tendrá que dirimirse en una segunda instancia.

No está en firme

“Se trata de un proceso en el cual se ha emitido fallo de primera instancia, que no está en firme y el cual apelaremos ante el superior inmediato. También debo precisar que la presunción de inocencia es un derecho constitucional que solamente se quiebra cuando haya sentencia condenatoria en firme, hecho que aún no ha ocurrido”, afirmó el diputado Ortigoza.

“Soy una persona respetuosa de las decisiones judiciales y cómo tal confió en la objetividad de la administración de justicia, por lo que estoy seguro que en segunda instancia confiando en Dios se revocara la sentencia de primera instancia en razón a que jamás agredí físicamente al diputado Ibagón”, subrayó.

Un fallo limpio

“Este fallo demuestra que no fue un montaje, que yo estaba diciendo la verdad y que Alfadid Ortigoza mintió cuando dijo que era un montaje de Ibagón por celos políticos. El fallo lo dice claramente, los testimonios, las pruebas que no pudo desvirtuar confirman que otro era el que estaba mintiendo”, aseveró Ibagón.

“Lamento esta situación, pero me da tranquilidad porque se está haciendo justicia. Es un fallo limpio, ajustado a derecho y donde salió a la luz la verdad de los hechos. No soy un hombre de pela y no me dejo provocar”, señaló Ibagón.

“Creo que con una eventual presidencia de  Alfadil Ortigoza en la Asamblea no habrá garantías. Creo que en estas condiciones no debe aspirar a la presidencia de la corporación, no solo por esta condena sino por otras investigaciones en curso. Ortigoza debería apartarse para que la Asamblea elija otro candidato”, opinó el diputado.

El informe forense confirmó las lesiones.

Un caso archivado

El incidente ya había sido examinado disciplinariamente. El procurador regional César Augusto Murcia abrió una investigación preliminar el 27 de abril de 2015. El 30 de junio, en plenas fiestas del San Pedro, decretó el archivo, argumentando que la trifulca, no constituía en sí misma una falta disciplinaria.

En su criterio, el escandaloso episodio, aunque pudiera ser de gravedad, no ocurrió en ejercicio de una función pública. Por eso cerró el proceso. La decisión fue confirmada en segunda instancia.

Ibagón, alegó lo contrario, considerando que su atacante actúo en ejercicio de sus funciones y que al agredirlo incurrió en falta a la ética, la moralidad y los principios propios de esa investidura.

“La condición de diputado no se pierde ni se suspende en determinados espacios, de manera que en todo lugar era deber guardar compostura, elegancia y decoro, sin importar si actuaba desde la órbita privada o en ejercicio de sus funciones como diputado”, replicó Ibagón.

“No todos y cada uno de los actos llevados a cabo por un servidor público debe entenderse que guardan relación con su especial calidad que ostentan”, estimó el procurador Primero Delegado para la Vigilancia Administrativa, al resolver la segunda instancia.

“Para que en el presente asunto pudiere considerarse que Alfadil Ortigoza incumplió algún deber, o se extralimitó en el ejercicio de sus derechos y funciones como diputado, deberían obrar pruebas indicativas de que ese 21 de febrero estaba desempeñando las funciones propias de su cargo”, explicó el procurador Delegado para la Vigilancia Administrativa, Carlos Arturo Ramírez Vásquez.

En su criterio, las actividades que despliegan los grupos políticos debidamente reconocidos, en este caso el Partido Liberal, son actos eminentemente privados, que escapan al derecho disciplinario.

“Las circunstancias de que hubieran asistido, dos personas que oficialmente representaban al respectivo partido ante la Asamblea Departamental del Huila, no daba lugar a que ese acto se transformara en un evento público”, afirmó el representante del Ministerio Público.

El diputado Alfadil Ortigoza argumentó que ese incidente no tenía la trascendencia que se le dio.  “El caso fue archivado en primera y segunda instancia por la Procuraduría lo que demuestra que no había mérito para abrir una investigación”, afirmó.

El informe forense

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