El pecado de ser DH en las Grandes Ligas

Frank Thomas tronó en su cuenta de Twitter: “¿Por qué no dejar a los jugadores obtener lo que ellos merecen en el béisbol? El que J.D. Martínez no esté entre los finalistas para el MVP de la liga, es una desgracia para el juego”.

Sin duda, la exclusión del bateador designado de los Medias Rojas de Boston entre los tres finalistas para cargar con el premio de Jugador Más Valioso de la Liga Americana fue el tema caliente en el béisbol de las Grandes Ligas en los pasados días.

La Asociación de Cronistas de Béisbol de Estados Unidos reveló el listado de los candidatos para obtener el máximo galardón de la liga y el nombre de Martínez no figura en la misma. Sí aparecen los nombres del jardinero de los Medias Rojas, Mookie Betts; del jardinero de los Angelinos de Los Ángeles, Mike Trout; y del antesalista de los Indios de Cleveland, José Ramírez.

Las reacciones no se hicieron esperar entre varias figuras del béisbol. Uno de ellos fue Thomas, un exinicialista y exbateador designado de los Medias Blancas de Chicago, elegido al Salón de la Fama en el 2014. Ciertamente, Martínez merecía ser considerado para el premio. En la Americana fue el líder en remolcadas con 130; segundo en jonrones con 45; segundo en promedio de bateo con .330; tercero en OPS con 1,301; tercero en porcentaje en base con .402; y segundo en slugging con .629.

¿Qué más pueden pedir?

Y tuvo un impacto en el equipo más ganador de la fase regular con 108 victorias. ¿Cuál fue el único pecado de Martínez?: jugar solo 57 partidos en los jardines y fungir mayormente como bateador designado. Los escritores le dan mayor consideración a una herramienta que mide el desempeño de los jugadores conocida como WAR (Victorias por Encima del Reemplazo) y penalizaron a Martínez por su limitada aportación defensiva. Betts fue el líder de WAR en la Americana con 10.9, seguido de Trout con 10.5. Ramírez terminó cuarto con 7.9 y Martínez séptimo con 6.4.

No pueden penalizar a Martínez por el simple hecho de ocupar una posición establecida y aprobada por Major League Baseball (MLB) que solo requiere de sus destrezas con el bate. Martínez es elegible al premio como cualquier otro jugador de posición. Esta es una de las múltiples injusticias hacia los bateadores designados, sino pregúntele al boricua Edgar Martínez.

Con unas manos prodigiosas en el segundo cojín, el entonces narrador de los Titanes, Layo Hernández, llamó a Charlie Montoyo como el “Niño de Oro”. Producto de las pequeñas ligas de Florida, Montoyo se convirtió el jueves en el cuarto puertorriqueño en convertirse en dirigente en las Grandes Ligas. Fue nombrado como el nuevo piloto de los Azulejos de Toronto.

El periodista Carlos Rosa repasa las triunfos recientes del dirigente boricua desde la Liga Invernal hasta las Mayores.

Me refiero a la política adoptada por la Federación de Baloncesto de Puerto Rico a la hora de determinar si penaliza o no a un jugador que no responde a un llamado del programa nacional.

La economía del país ya no resiste el formato de su torneo, según subeditor de Deportes de El Nuevo Día, Carlos Rosa