Caen presuntos traficantes de armas

Para derrotar el poder criminal que tenía Héctor Alonso Peña Solano, Gordo Héctor, en Ocaña, segundo cabecilla de una red trasnacional de traficantes de armas, las autoridades tuvieron que ingeniárselas para hacerle un riguroso seguimiento, pues el sospechoso rodeaba su casa con un esquema de cámaras de seguridad que los podía delatar fácilmente.

Sin embargo, los miembros de inteligencia de la Policía de Norte de Santander doblaron los esfuerzos y de manera sigilosa empezaron a conocer los movimientos delictivos de este hombre, que además de dedicarse al tráfico de armas y municiones, imponía presuntamente su imperio a través de hurtos y homicidios selectivos en Ocaña.

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Mientras que Peña junto a su pareja Yadira del Carmen Santos Amaya dominaban el accionar criminal en Ocaña, en la ciudad de Barranquilla Jaider Gustavo Rincón Becerra, también con su compañera Kilsys Ramos Llanos, paralelamente se dedicarían a robar vehículos para desarmarlos y adaptarles caletas (compartimientos ocultos). La finalidad:  transportar armas hacia Ocaña y otros municipios del Catatumbo.

Los otros capturados

Los presuntos cabecillas de esta organización, conocida como Los Silenos, tenían bajo su mando a diferentes personas entre las que fueron capturadas Leidy López Montagut, Carlos Arturo Fuentes Morantes,  Manuel Fernando Redondo, Jhon Jairo Manzano Torrado, Trino Velásquez Martínez, Luis Cediel Madarriaga y Álvaro Arévalo Pacheco, el Doctor, miembro del Ejército, quien trabaja en el batallón Francisco de Paula Santander de Ocaña.

Asimismo, en Barranquilla, fueron detenidos Santiago del Cristo Díaz Álvarez, Darlys María Sarmiento Escorcia, Carlos Arturo Martínez Herrera, Freddy Alfonso Díaz, Nilson Lucas Carrascal Amaya y el policía Manuel Guillermo García Utria, adscrito a la Policía del Atlántico.

Negocios en Estados Unidos

Las autoridades de Norte de Santander conocieron que Santiago del Cristo Díaz Álvarez tenía un contacto en Fort Lauderdale- Florida (Estados Unidos) desde donde les enviaban armas de corto y largo alcance y munición, para que finalmente Los Silenos ingresaran estos cargamentos que llegaban en contenedores a los puertos de Barranquilla y posteriormente los transportaban al Catatumbo.

Según las autoridades, los clientes de estas armas y municiones siempre eran miembros del Ejército de Liberación Nacional (Eln) y Los Pelusos (disidencia del Epl), que confluyen en Norte de Santander.

Los Silenos también alquilaban las armas para la comisión de delitos en Ocaña y en otros municipios cercanos.

Incautaciones 

Durante más de un año, la Policía se incautó de al menos 16 cargamentos de armas y municiones de esta organización, entre Ocaña y Barranquilla. No se descarta que en algunos de estos procedimientos estuvieran las autoridades de Estados Unidos.

Inicio

La Policía detuvo a dos personas con armas en 2017, también de esta red, pero posteriormente fueron dejadas en libertad. Desde ese momento se inició la rigurosa investigación para determinar qué había detrás del comercio de armas en Ocaña.

“Se espera que en los próximos meses se ejecute una tercera fase, para detener a otros integrantes de la organización. La Policía halló revólveres, pistolas, escopetas, miras de precisión y munición”, señalan las autoridades.